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martes, 10 de diciembre de 2013

Argentina: ¡que no saqueen tus valores!

Argentina luchando contra la descomposición social de sus generaciones.

P.A David Nesher
Mendoza, 10 de diciembre de 2013.

Cuatro imágenes causando el mismo efecto en mi corazón profético. Primero las fotos, subidas a Facebook, de aquel jovencito que orgulloso por haber saqueado el supermercado de su barrio mostraba airosamente su botín. Ésta fue una de las más llamativas. Una de las que provocaron en mí una santa ira profética. La segunda es aquella del robo a cara descubierta por parte del mismo vecino que el día anterior había intercambiado con el comerciante de la esquina saludos para su familia. La tercera imagen del terror es la de quienes intentaron quemar viviendas de sus vecinos porque sospechaban que fueron sus delatores ante la policía. Pero la peor de todas, la que más eleva los grados de indignación humana, es la aceptación, resignada y general, de que un policía puede, en reclamo de un salario mejor, dejar un barrio desprotegido, una ciudad ‘liberada’ y una provincia entera a la buena de Dios. Y es que en mi interior vibra enojada la justa idea de que no hay necesidad que justifique semejante decisión. Es la misma sensación de indignidad que surge cuando vemos que, en las líneas de la sanidad y salud, se abandona a un paciente, en medio de una operación a corazón abierto, para sumarse a una reivindicación salarial y laboral, por más justa y legítima que parezca. No queda duda alguna, a Argentina la saquearon, no de sus bienes materiales, sino de sus valores integrales. ¡Argentina fue saqueada de tal modo que hoy se ha quedado sin principios! ¡El país carece en sus “escaparates” principales (familia, escuela, gobierno, etc.) de basamentos para una moral íntegra y solidaria!

Hace ya un tiempo atrás, leí y me impactó lo que un cura párroco de una villa de emergencia contó acerca de los principios que albergaban en sus pensamientos los niños y jóvenes de aquel lugar. Tomaré aquello para ilustrar mi denuncia profética. Ese varón relató que cuando se les preguntaba a los chicos de esa villa qué les gustaría ser cuando fueran grandes, muchos respondían que querían ser "piqueteros". Hoy, estoy convencido, de que es muy probable que alguno que otro conteste, ante la misma pregunta, que le anhela ser "dealer" o "narcotraficante". Y es que en los últimos años ha sido tan grande la inserción del narcotráfico en distintos poblados pobres de buena parte del país, que el fenómeno está modificando los principios de vida y los hábitos de conducta de todos sus habitantes.

Para ejemplo de esto, mencionaré lo que un informe señala acerca de la existencia de unos 2.500 puntos de venta de droga sólo en la capital de la provincia de Córdoba. Esto equivale a 2.500 familias que viven de la venta de drogas ilegales. De repente, y ante este dato, me di cuenta que sólo con esas 2.500 familias organizadas y lanzadas a la calle se puede generar un caos en tan solo una noche.

Todo nos pasó en el transcurso de una semana, desde que estallaron la rebelión de Córdoba y el apogeo de los saqueos en esa provincia. Día tras día el efecto dominó, fue armando un diseño de un arte repugnante.  Se habla ya de siete muertos y decenas de heridos por los asaltos a los comercios. Una situación de tensión extrema se advierte hoy fácilmente en el rostro de casi todos los funcionarios con responsabilidades ejecutivas a lo largo del país. No queda duda alguna que el gobierno nacional fue un imprudente espectador en las primeras horas del drama cordobés.  Un solo pensamiento surge al observar todo esto: el poder está miope y soberbio.

El rencor social serpentea entre muchos argentinos. Los lazos sociales están rotos y la responsabilidad del ciudadano es hoy, en nuestra nación, una obligación arqueológica. Existen, desde hace mucho tiempo, sectores numerosos de la sociedad que viven en la miseria. Seres humanos que han perdido cualquier esperanza de ascenso social y que han sido programados por el sistema imperante a creer que acceder a un televisor LED sería la única revolución posible en sus vidas. Son incontables vidas humanas que cargan con la frustración de comprobar que aunque muchos trabajen todo el día, al final del año no les termina alcanzando ni para lo mínimo.

Los encargados de pensar políticas y modelos de transformación deberán primero aceptar que en nuestra nación aún hay deudas democráticas. Es verdad que hemos sido testigos de fuertes avances en estos treinta años de democracia, pero, sin embargo, los sectores que no tenían trabajo siguen igual porque continúan repitiéndose aquellas situaciones que le impiden a la gente dignificarse como seres humanos.

Se necesita comprender que la política tiene siempre resultados en la subjetividad, en lo que llevamos como bagaje de ideas, sentimientos y miradas. Desde esto será urgente aceptar que un modelo de rapiña que autoriza los saqueos de recursos naturales y que privilegia a las corporaciones multinacionales, genera siempre una subjetividad de rapiña, saqueo y privilegios. Desde dicha subjetividad todo el mundo cree que puede tomar lo del otro o hacer cualquier cosa para obtener lo que el otro legítimamente ha alcanzado en su esfuerzo previsor.

Para males se suma a todo esto el hecho real de que los medios son parte del problema y no de la solución porque son los hacedores de esa subjetividad. Ellos exacerban el consumo, y la violencia. Ellos hablan todo el tiempo de inseguridad generando así situaciones de miedo. Así, el espíritu de temor liberado desde los medios guía a muchas personas a encerrarse y apartarse de todos aquellos que, a su cosmovisión, son no confiables. Pero, a la misma vez, los medios empujan a otros humanos a no quedarse afuera de la rapiña, y a salvarse de cualquier modo. De esta forma, todo y todos pasan a formar parte de la misma mugre superestructural. La situación de fondo es idéntica y de descomposición en todos y cada uno de los sustratos sociales de la nación.

Ante todo esto observamos día a día impávidos el desarrollo de una etapa de fuerte descomposición de las relaciones sociales argentinas. Miramos atónitos e impotentes la descomposición de la convivencia en cada uno de las entidades fundamentales del país (familia, escuela, gobierno, policía, etc.). Desde el discurso presidencial se nos ha instado una y otra vez a entender que la democracia es el otro, pero eso en la práctica cotidiana no existe. Por el contrario solamente existe el sálvese quien pueda. 

¿Y a quién le atribuiremos todo esto? Pues bien, primeramente a la política del gobierno. Porque ella misma fomenta el mismo tipo de vida en supervivencia: el plan social, la bolsa de comida de la provincia, el reparto de droga, o trabajar para la policía. Y muchas veces todo esto ocurre junto. El común denominador es que la vida ha pasado a no tener valor. Cualquiera se vende, se compra, se corrompe. Toda medida política solamente busca el efectismo. El tema central, y dónde el error radica, no es mejorar, ni mucho menos transformar, sino contener. La gestión errónea es solamente contener, armonizar, todo pegado con moco, pero que sí o sí continúe para adelante. Nadie piensa a gran escala. No se valora el considerar nuestras generaciones futuras. Nadie quiere visualizar lo que va a pasar de aquí a veinte años. 

En segundo lugar, la responsabilidad cae sobre la voluntaria actitud de cada argentino de tender a la descomposición moral de sus generaciones. Es que lo único que se percibe a dónde quiera que la mirada apunte es una descomposición globalizada de lo humano. Justamente esta es la forma vil de sostener lo que hacen los gobiernos y corporaciones del mundo puestas al servicio de la élite luciferina gobernante.  

Todos podemos caer en la descomposición, o elegir vivir y respirar un aire distinto. Un aire digno. Un aire no contaminado por estas cuestiones.  Aquellos que queramos hacer esto, seguiremos peregrinando en la misión de realizar actos llenos del amor perfecto. Lo otro es la pudrición, en el sentido más llano. Lo otro surge cuando se pudren los sentimientos, los sentidos, las virtudes y los principios de lo humano y de la vida. Es en este punto dónde hay que decidir si seguimos con la corriente o nos largamos unánimes a remar en contra de la corriente de descomposición que el Leviatán ha creado en el mundo.

Yo creo  firmemente en aquello que el Eterno me ha revelado. Él me mostró en Su Espíritu que los cambios se avecinan. Y ocurrirán desde ese mar de luces que nacen fuera de la superestructura que conforman hoy el Estado y el mercado. Son las luces que reman contra la corriente. Luces, encendidas en el Mesías, que  revelarán cómo salir de la descomposición y la decadencia que carcome hoy a la Argentina. Un mar de luces que producirán cantidades de situaciones diferentes, de construcción social, de cuidado ambiental y comunitario, de realización productiva, de defensa y ampliación de derechos.

Les dejo pensando en estos lineamientos, y para que el sello de su reflexión se efectivo les comparto este fragmento surgido del ingenio de un uruguayo maravilloso:

"Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.- El mundo es eso - reveló- un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con la luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay gente de fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas; algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende. "
Eduardo Galeano; 
El Libro de los abrazos (fragmento)


lunes, 15 de octubre de 2012

Baños Unisex: la última expresión de la falta de sentido



La decana de la facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Florencia Saintout, resolvió que ya no existan baños separados para varones y mujeres en esa unidad académica, sino que "ahora serán en forma indistinta para varones, mujeres y para lo que cada uno decida y quiera ser".

En un breve comunicado que el decanato subió a la web de la facultad, se indica que la medida se tomó "ante el profundo cambio cultural al cual estamos asistiendo en Argentina en materia de género" y "teniendo en cuenta que en el día de la fecha -en referencia al lunes pasado- entra en plena vigencia la Ley N° 26.743 de Identidad de Género".

La medida generó polémica, y en ese marco las alumnas y alumnos consultados, con matices, coincidieron en calificar a la resolución como "simbólica" o "superficial", según lo señalado por el diario El Día de esta ciudad.

Además hicieron hincapié en que significará la "pérdida de la intimidad", sobre todo para las mujeres, y opinaron que por más que saquen los carteles que identifican a los baños "todos seguirán usando el mismo".

Sobre los argumentos de la medida, el secretario Académico de Periodismo, Carlos Ciappina, dijo que "la facultad ha estudiado mucho la temática, pues tiene áreas de trabajo e investigación sobre comunicación y género".

Dijo que con esa base "se decidió iniciar un proceso de uso común de los baños que acota toda la división de géneros que existe en la sociedad para evitar discriminaciones", al tiempo que reconoció que será una "construcción gradual".

La flamante normativa nacional permite adoptar la identidad de género autopercibida, pero los géneros en sí se mantienen.

"Nosotros no los eliminamos -argumentó Ciappina-. Hacemos todo lo contrario, es decir, promover el uso común de sanitarios sin discriminar entre géneros". En cuanto a la estructura de los baños, explicó que el trabajo se hará sobre el de varones, quitando los mingitorios o separándolos de la zona de uso común.

Entre los alumnos que estaban al tanto de la medida, las opiniones iban mayormente en contra. "No hay ningún motivo para hacer esto. En mi opinión es para generar polémica", dijo uno de ellos, Nicolás Vanina, para quien "nadie estará tranquilo porque se perderá la privacidad".

"Para nosotros no es tan complicado, pero creo que a las mujeres les implicará una invasión muy grande a su intimidad. Además, creo que se seguirán respetando los espacios y que nadie se va a mezclar", opinó otro estudiante, Santiago Ajaka.

Antonela Menunto enfatizó que está de acuerdo con todo lo que tiene que ver con la igualdad en cuestión de identidad de género, pero que le parece "absurdo compartir el baño. Será complejo, hay cuestiones muy íntimas", añadió.

A su vez, la decana de Psicología, Edith Pérez, habló de usos y costumbres. "Primero hay que ver cómo es recibida una resolución así, y luego hay que ser conscientes de que llevará mucho tiempo que se instale un cambio tan grande", dijo.

FUENTE: La mañana de Neuqén

NOTA PROFÉTICA:


La sensación que siento es que nuestros representantes y/o líderes tienen orinado el cerebro no sé bien cuánto tiempo ya.

Pero, ante esta noticia, ¿qué significa esto? Imaginemos las dificultades prácticas que se seguirán de esta decisión, porque no es solo una cuestión elemental de pudor sino también de comodidad, de respeto, etc. En fin, todo sea para satisfacer el interés de una ínfima minoría, y una presión ideológica cada vez mayor.

¿Alguien podrá proclamar en los ámbitos políticos que los sexos varón y mujer no son una construcción "cultural" como se pretende desde el homosexualismo político? El nuevo sueño "igualitario", contra lo que por bendición del Eterno marca una maravillosa diferencia, resulta un mamarracho más de los seres humanos cuando se ajustan a la dictadura del relativismo, doctrina fundamental del inframundo. Esta manía diabólica de querer igualar todo, esta fantasía de una igualdad absoluta, acaba oponiéndose al sentido común que valora la maravillosa diferencia que marca el Eterno de ser varón y ser mujer. ¡Es evidente que el sentido común y la capacidad de formar criterio se están matando en la mente de nuestras generaciones!

Este tipo de cosas queda perfectamente revelado en la descripción de la perversa libertad que brota del relativismo individualista y que el profeta Isaías denunciara en Israel diciendo:


"¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! 
 ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos! 
 ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida;  los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho! 
 Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, y la llama devora la paja, así será su raíz como podredumbre, y su flor se desvanecerá como polvo; porque desecharon la ley de Yahvéh de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel." 
(Isaías 5: 20-24) 

Para colocarle un toque de humor creo que este video puede ayudar a disimular este mamarracho.


jueves, 11 de agosto de 2011

Argentina, Chile e Inglaterra: El debate sobre modelos del dragón

Un informe que evidencia las consecuencias nefastas que surgen de políticas neoliberales.

Es evidente que las generaciones de hoy están mostrando el hastío ante el abuso de siglos que fundó a las mayorías de las naciones de occidente bajo principios anti humanos y por lo tanto fundamentaron el establecimiento de diseños nacionales anti Reino de Dios.

Hoy, como nunca, el Espíritu de la Profecía está moviéndose sobre las naciones atisvando su pasión de Libertad en los corazones y las mentes de aquellos que establecerán un cambio de rumbo en los destinos internacionales. 

Los bienes espirituales fundamentales como la educación serán sacados de la propuesta de consumo con la que quedaron atados en las décadas que sucedieron a la II Guerra Mundial.

Dios está trayendo ajustes a los que viven en la vanidad de tenerlo todo y lo está repartiendo entre los pobres de buena voluntad que habitan la Tierra.

viernes, 20 de mayo de 2011

Más acerca del flagelo que destruye la nación...

La mitad de los adolescentes de 15 años no comprende lo que lee

El presidente de la Asociación Civil Educar 2050, Manuel Álvarez Trongé (foto), resaltó en Radio 10 que ese es uno de los problemas más graves que tiene la Argentina. Destacó que en el país "la calidad de la educación no es buena" y advirtió que el problema "no es del gobierno, sino de toda la  sociedad.

 

El especialista educativo resaltó que el dato que reveló que la mitad de los adolescentes de 15 años no entiende lo que lee surgió del conocido informe PISA, que elabora la OCDE, y reconoció que ese resultado no fue debidamente expuesto para su análisis.

En una entrevista con Marcelo Longobardi, en el programa Cada Mañana de Radio 10, Álvarez Trongé resaltó que la situación que desnudó ese informe es una "triste y vergonzosa realidad" que demuestra que en la Argentina la calidad educativa "no es buena". Para cambiarlo, el directivo de la ONG abogó por un involucramiento de toda la sociedad civil, no sólo del gobierno nacional.

"De 75 países evaluados, la Argentina se ubica, tras la prueba 2009, en la posición 58", indicó el titular de Educar 2050. Comparó esta situación con una de las principales pasiones que tiene el país: "En fútbol, el Mundial nos ubicó en quinto lugar; en Educación, más precisamente en lectura, 58".

"Los adolescentes presentan un alto riesgo de no poder afrontar con éxito sus retos formativos, laborales y ciudadanos posteriores a la educación obligatoria", destacó Álvarez Trongé.

"Lo que es más grave, el 11% de este grupo -los menores de 15 años- ha sido calificado en el nivel más bajo de toda la prueba, '1b', que es aquel en el que se encuentran los alumnos cuyo rendimiento es tan bajo que PISA no es capaz de describir", agregó.

El presidente de la entidad privada reconoció que las autoridades nacionales, después de conocido este documento, activaron una serie de medidas para mejorar la calidad educativa, aunque el problema sigue por la complejidad de sus causas.

lunes, 9 de mayo de 2011

La razón fundamental de tanto caos nacional...

Educación: Argentina es el país peor calificado de América Latina

La calidad educativa es todavía un desafío pendiente en la Argentina; un desafío de todos. El último informe PISA (que mide el desempeño en lectura, ciencia y matemática) elaborado por la OCDE, indica que los países de América latina han obtenido resultados muy por debajo del promedio general. En particular, la Argentina se sitúa en el puesto 58 entre 65 países evaluados, lo que, además, implica un deterioro en comparación con sus vecinos regionales.

El puntaje final del país cayó de 418 a 398 durante los últimos diez años. Esto significa que la Argentina no sólo está por debajo del promedio general (496 puntos), sino también peor que todos los países latinoamericanos que forman parte de la prueba, con la excepción de Panamá y Perú (que ocuparon los puestos 62 y 63 respectivamente). En contraste, Chile es el país mejor calificado de la región (44), seguido de Uruguay (47), México (48), Colombia (52), y Brasil (53).

Pero mientras el desempeño educativo es bajo, el gasto promedio en educación en América latina se ha incrementado sensiblemente durante las últimas décadas, e incluso ha alcanzado un nivel similar al de los países de la OCDE. Por ejemplo, en 2009, la Argentina invirtió aproximadamente un 6,45% de su PBI en educación, mientras que los miembros de la OCDE invirtieron en promedio un 6,3 por ciento.

Entonces, ¿por qué los resultados están empeorando en los últimos años? Porque hasta ahora los esfuerzos por mejorar la educación argentina a través de incrementos en fondos destinados a la educación dejaron de lado la importancia de la calidad educativa, y resultaron en desigualdades tanto en la calidad como el acceso a la educación. Por ejemplo, en las provincias con los peores indicadores sociales y económicos se invierte menos dinero por estudiante cada año que en las provincias que gozan de un mayor nivel de desarrollo.

De manera similar, existe todavía desigualdad en el acceso a la educación: sólo el 47% de los niños pertenecientes al quintil de menores recursos asiste al nivel inicial de educación (para los niños desde los 45 días hasta los 5 años), mientras que este porcentaje aumenta al 79% en el quintil de mayores ingresos. Además, sólo el 30% de los jóvenes entre 18 y 23 años del quintil de menores ingresos sigue en el sistema educativo, mientras que el 70% de los jóvenes de esas edades del quintil más alto permanece en el sistema.

Esta disparidad entre inversión y resultados, aunque ha sido minimizada en ciertas ocasiones por las autoridades educativas, habla del deterioro de la educación en nuestro país y de la necesidad de encarar un proceso de reformas profundo y basado en un consenso de distintos sectores. Actualmente, la variable socioeconómica en la Argentina define un altísimo porcentaje del éxito que tendrá el alumno en el sistema. El sistema educativo debería equiparar oportunidades, y eso es central en cualquier concepto de calidad.

Pero continuar por los mismos ejes transitados hasta el momento no será suficiente para mejorar el sistema educativo. Admitidos los logros alcanzados en términos de inclusión educativa, el debate hoy debe volverse hacia el mejoramiento de la calidad de la enseñanza como sostenemos en nuestro reciente libro Ahora? calidad. Apuntes para el debate sobre política educativa en Argentina . Más de lo mismo no nos ayudará a adaptarnos a un mundo cada vez más competitivo, donde nuestros estudiantes buscan empleo juntos con otros en China, India y el resto de América latina. El capital humano tampoco tiene fronteras; empresas, gobiernos y organizaciones sociales buscan sus mejores empleados mirando el mundo como base, sin límites geográficos.

Varias décadas atrás, países como Singapur tenían peores escuelas que la Argentina y un PBI significativamente menor. Sin embargo, hoy son mucho más ricos que los países latinoamericanos y ocupan los primeros lugares en calidad educativa. Estos países lograron transformarse implementando las reformas educativas necesarias y teniendo el coraje de mantenerlas como política de Estado. En la Argentina, también podemos hacerlo; podemos volver a la calidad educativa que hizo famoso a nuestro país. Por eso, es hora de pensar en la calidad.

Fuente: Esteban Bullrich y Gabriel Sanchez Zinny – LA NACION